¿Cómo cocinar langostinos?

El tip de hoy es uno bien rápido, pero crucial. Les vamos a enseñar cómo se cocinan los langostinos. La verdad es que no es nada complicado, pero tiene dos trucos: el tiempo en el agua caliente y el agua con hielo.

 

Como pueden ver en las fotos, solamente hay que cocinar el langostino hasta que cambie a su clásico color rojizo e inmediatamente hay que pasarlo a un bol con agua y hielo para parar la cocción.

 

Como dato interesante, les contamos por qué es que varios crustáceos cambian de color cuando los cocinamos. Originalmente estos son de color transparente, pero por la alimentación que tienen su color varía. Su alimento principal es el plancton, el cual tiene pigmentos carotenoides que son de color rojo y naranja. Al hacer digestión en los moluscos, estos pigmentos se juntan con las proteínas y hacen que, por ejemplo, el langostino cambie su color transparente a los tonos que vemos normalmente (grises) y en otros crustáceos los tonos verdes, azules, etc. Luego, cuando los cocinamos, el calor rompe la proteína y hace que los pigmentos rojos y naranjas se liberen, logrando así el cambio de color final.

 

Además de este tip, pueden ver algunos que ya hicimos antes para que sepan más sobre este tema:

1) Cómo elegir buenos langostinos y camarones

2) Cómo limpiar langostinos

 

 

9 marzo, 2018

¿Cómo elegir pulpo?

El #tipurbankitchen de esta semana llega nuevamente gracias a nuestros amigos de la Pescadería J. Sánchez del Mercado de productores de San Isidro. Esta vez, veremos cómo elegir un pulpo fresco.

 

Este molusco es una buena fuente de zinc y niacina, y tiene otros elementos como vitaminas, fósforo, hierro, etc. Además, comparado con otros mariscos y moluscos, tiene un bajo contenido de colesterol.

 

El pulpo tiene un lugar especial en nuestra gastronomía y, por lo tanto, es importante que sepamos cómo elegirlo para cuando nos atrevamos a cocinarlo en casa. Si es que lo hacen, les damos un tip más: a la hora de cocinarlo, usen la técnica de “asustarlo”. Esta consiste en sumergirlo y retirarlo del agua hirviendo mínimo unas 3 o 4 veces. Al hacerlo, por los cambios bruscos de temperatura, se rompe el colágeno del interior y evitamos que se contraiga. Eso, como consecuencia, da un pulpo mucho más suave. Otras formas conocidas son la de golpearlo antes y tenerlo congelado. Todas funcionan muy bien, pero más adelante nos adentraremos en estos temas para conocer las diferencias de cada uno.

 

 

23 noviembre, 2017